No le tengo miedo a la oscuridad.
Le tengo miedo a lo que se mueve dentro de ella.
Cada noche dejo la silla mirando hacia la ventana.
Cada mañana la encuentro girada hacia la puerta.
Hoy he madrugado para comprobarlo.
He esperado a que algo la girase.
Pero cuando ha sonado el primer crujido de madera,
la silla ya estaba mirando hacia mí.

