Dos líneas blancas trazadas a mano sobre fondo negro texturizado, formando un símbolo que evoca la puerta entreabierta de un armario en el micro-relato El Armario No Olvida.

El armario no olvida

Mi madre nunca quiso que durmiera con la puerta del armario abierta.
Decía que así las cosas del pasado no salían.

De adulto me reí de aquella tontería y dejé de cerrarlo.

Pero anoche oí algo moverse dentro.
Algo pequeño.
Algo que caminaba arrastrando los pies.

Al abrir la puerta,
no había nada.

Solo un leve olor que reconocí al instante:
la colonia que llevaba cuando tenía cinco años
y me escondía ahí para llorar.