La cosa que repetía mis pasos

Anoche noté algo extraño al cruzar el pasillo.
Cada vez que yo daba un paso, otro sonaba justo después.
No más fuerte.
No más lento.
Solo… demasiado parecido.

Me quedé quieto.
El sonido también.

Avancé dos pasos.
Escuché dos más, detrás, desfasados apenas por un suspiro.
Como un eco vivo intentando aprender mi forma de caminar.

Pensé que venía del fondo del pasillo.
Hasta que me di cuenta de que no:
venía de detrás de mí,
justo donde mi sombra debería estar.

No quise girarme.

Esta mañana, el pasillo amaneció distinto:
polvo marcado con huellas que no eran mías.
Las mías eran rectas.
Las otras estaban… corrigiéndose.
Como si ya casi hubieran aprendido a caminar igual que yo.

Deja un comentario