Los inocentes

De niño siempre me dijeron que el 28 de diciembre era “el día de los inocentes”.
Que antes se recordaba a los niños que no tuvieron oportunidad.
Que era una tradición antigua, casi olvidada.

Esta madrugada he entendido por qué.

A las 3:14 he escuchado pasos pequeños en el pasillo.
No los de un adulto.
No los de alguien vivo.
Pasos cortos, suaves, desnudos, como los de un niño que no quiere despertar a nadie.

Pensé que era un sueño.
Hasta que llamaron a mi puerta.

Golpes diminutos.
Rítmicos.
Pacientes.

Me levanté con el corazón latiendo donde no debería.
Miré por la mirilla…
y no vi a nadie.

Pero cuando bajé la vista, vi algo apoyado en el suelo:

Un papel.
De un cuaderno infantil.
Con una frase escrita con letras torpes:

“Hoy nos toca volver.
No te escondas.”

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