Lo que espera detrás del parpadeo

Dicen que al parpadear perdemos un fragmento del mundo.
Un instante donde todo queda negro.

Yo siempre he pensado que ese negro no está vacío.
Que algo vive ahí dentro.

Y anoche lo confirmé:
mientras parpadeé, sentí una mano apoyarse en mi hombro.
Pesada.
Delicada.

Cuando abrí los ojos no había nadie.
Pero aún noto los dedos marcados en la piel.
Como si hubieran querido quedarse.

Deja un comentario